Un masivo caso de corrupción ha sacudido el sistema penitenciario chileno tras revelarse que al menos 42 gendarmes del penal Santiago 1 están bajo investigación por presuntamente permitir el ingreso de personas indocumentadas, sustancias ilícitas, alcohol y otros artículos prohibidos a cambio de sobornos, mientras la Fiscalía Metropolitana Occidente y la Policía de Investigaciones (PDI) llevan adelante un amplio operativo destinado a desmantelar esta red corrupta que también involucra a 35 civiles externos.
El modo de operar de los funcionarios penitenciarios implicados abarcaba acciones como aparentar controles de acceso mediante simples gestos teatrales y exigir pagos para permitir la entrada de personas sin documentación, quienes luego se reunían con figuras de alto perfil pertenecientes a organizaciones criminales, entre ellas el Tren de Aragua. De acuerdo con los antecedentes reunidos, cada acceso tenía un costo de $60.000 chilenos, lo que generaba un serio riesgo para la seguridad pública, pues estos encuentros facilitaban que las bandas mantuvieran la coordinación de delitos como narcotráfico, secuestros y extorsiones.
Una red de corrupción organizada dentro y fuera de los penales
La penetración del crimen organizado en Gendarmería incluye diversas operaciones, entre ellas el ingreso de drogas, celulares, alimentos de alta calidad, WiFi, y hasta servicios personalizados para reclusos. Los pagos se realizaban tanto en efectivo como mediante transferencias bancarias, a veces utilizando cuentas de terceros para ocultar el origen ilícito del dinero.
Según las autoridades, no se trata de una organización jerárquica única, sino de varias redes independientes que operan dentro de Santiago 1. Estas redes también están vinculadas con civiles que actúan como intermediarios, conocidos como «manilleros», quienes desde fuera de los penales coordinan los sobornos necesarios para garantizar el ingreso de bienes y personas.
Los precios por estos servicios iban desde $15.000 por permitir relaciones sexuales hasta $400.000 por el ingreso de un celular. Los testimonios recogidos por las investigaciones también señalan que los internos identifican un área del penal, apodada «la feria», donde se realizan transacciones de mercancías prohibidas con relativa normalidad.
Operativo nacional y alcance estructural
El operativo encabezado por la Fiscalía contempló la ejecución de órdenes de allanamiento en 77 viviendas situadas en siete regiones del país, e incluyó recintos penitenciarios como Santiago 1, Punta Peuco, Colina 1 y el Complejo Penitenciario Biobío. En total, se desplegaron 690 funcionarios de la PDI y Gendarmería, configurando uno de los esfuerzos policiales más amplios de los últimos tiempos para enfrentar la corrupción dentro del sistema penitenciario.
Entre los hallazgos más graves se destaca la práctica conocida como «rescate», en la que funcionarios incautaban productos ilegales como celulares para luego revenderlos dentro del penal por precios exorbitantes. Otro método, denominado «delivery», consistía en el ingreso por encargo de productos solicitados por los internos.
Repercusiones y la gestión frente al crimen organizado
Este es considerado el caso más grave de penetración del crimen organizado en una institución pública en Chile. Gendarmería, cuya misión es garantizar la seguridad en los penales, enfrenta acusaciones que ponen en entredicho la capacidad del Estado para prevenir la expansión delictiva dentro de las cárceles. Grupos como el Tren de Aragua, que ya tienen vasta experiencia en controlar prisiones en otros países, buscan replicar este modelo en Chile, utilizando los penales para facilitar la coordinación de sus operaciones.
Medidas y respuestas necesarias
La investigación ha revelado con claridad las señales de alerta sobre las condiciones estructurales que facilitan la proliferación de estas prácticas, entre las que sobresalen la elevada rotación en las jefaturas penitenciarias, la carencia de una supervisión rigurosa y la presencia de influencias indebidas entre los funcionarios. Estas debilidades abren la puerta a la injerencia permanente del crimen organizado, que ofrece beneficios económicos y presiona con amenazas directas a los funcionarios, como sucedió con un comandante cuya vivienda fue atacada por sicarios.
El avance de esta investigación representa una oportunidad fundamental para implementar reformas estructurales que combatan la corrupción en Gendarmería. Si no se toman medidas drásticas que incluyan mayor transparencia y supervisión externa, el control de los penales podría quedar completamente en manos de las mafias criminales.
Fuente: CIPER Chile | [https://www.ciperchile.cl/2025/12/16/crimen-organizado-42-gendarmes-de-santiago-1-son-indagados-por-cobrar-por-el-ingreso-de-visitas-indocumentadas-alcohol-y-drogas/]
